martes, 11 de septiembre de 2012

Berlin 31 de junio. Hamburger Bahnhof Museum, el Café im Literaturhaus y KaDeWe

Hamburger Bahnhof Museum

CY Twombly

Warhol

Kiefer
Beuys
Carmen quería ir al Hamburger Bahnhof Museum, y de paso a echar un vistazo a la estación central de Berlín, y desde luego ha sido una muy buena opción. Es una estación de tren transformada en museo de arte moderno, sin que quede ninguna traza de su anterior utilidad. Pocos autores pero muy válidos, hemos visto obra de Kiefer (la habíamos visto en el Guggen de Bilbao y es brillante), Lichtenstein, Warhol, CY Twombly, o Beuys, además de la temporal de Anthony Mccall “Five minutes of pure sculpture”, una instalación con cinco elementos que proyectan líneas luminosas en la pared o en el suelo, entre las que pueden pasar los espectadores. Todo ello muy interesante, vale la pena y además es fácil de llegar, está a unos 100 metros de la Hauptbanhof, la estación central de Berlín, que también tiene su puntito para fijarse en ella.

Los patios de Fasanenstr

El Café Literario
Desde allí hemos ido a City West, porque teníamos muy buen recuerdo y queríamos comer otra vez en el Gabinete Literario, “Café im Literaturhaus”, en Fasanenestraße 23. Un lugar delicioso y tranquilo, con cocina abierta prácticamente todo el día y una terraza que es un pequeño lujo. Servicio atento; hemos tomado un salmón marinado con mousse de tomate y un filete de perca con lentejas ahumadas, patata y zanahoria. Todo muy bien preparado y agradable, aunque las cantidades no son grandes. Con dos postres (bola de helado y apfelstrudel, agua, copa de vino y capuchino han sido 47,10 euros. Si volvemos a Berlín seguro que volveremos al Litaraturhaus.
 








Fasanenestraße es una bocacalle de Kurfürstendamm (K’Dam). Ésta sale de la plaza de Breitscheidplantz, junto a una de las entradas del Zoo, donde llegan metros, ferrocarriles y autobuses (cómo no, el 100 y el 200 también). Lo más característico es la presencia de la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, una iglesia en la que conviven una torre moderna y otra, la antigua, con las señales de los bombardeos de la segunda guerra mundial. El problema es que está en restauración, y no se ve, pero hemos colgado una foto de 2005 para comparar.

La iglesia en 2005


El edificio blanco cubre la vieja torre.
A la derecha, en las dos, se ve la nueva











Paseo por KaDeWe, unos grandes almacenes de marcas prestigiosas, en el que solo he mirado la sección de alimentación, con chocolates, embutidos, etc muy atractivos. Hay que estar atentos ya que no está en K’Dam sino en otra avenida que la continua.
Ha sido un día tranquilo y muy interesante.


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sábado, 8 de septiembre de 2012

Berlín 30 de julio. Friedrichstraße y el Amphitheater junto a Monbijou park


La Raum der Stille está en el templete de la derecha.
En el de la izquierda está la oficina de turismo.

La tangista y su  marioneta. Los edificios del fondo son
la Academia (izda) y el DGBank (drcha)
La mañana la hemos dedicado a dar una vuelta por Pariser Platz (la plaza donde está la puerta de Brandenburger) para comprar la Wellcome card de 3 días y de paso volver a visitar la escultura de Ghery en el DG Bank y dar una vuelta por la Academia de Bellas Artes. En la misma plaza, simétrico con la oficina de turismo, está la habitación del silencio, la Raum der Stille, un lugar de silencio y meditación en el centro del bullicio. El viaje anterior estuve un rato, más descansando que meditando. Me recuerda los puntos de culto de los aeropuertos, que como siempre están vacíos son una isla de paz. Podéis leer más en esta web.



El café de la Academia

Ghery en el DG Bank
 

 
De allí a Friedrichstraße, concretamente a la chocolatería Fasbennder and Rauss, solo por el gusto de ver sus grandes estructuras en chocolate y la variedad de productos que presenta. Allí mismo, entre Friedrichstraße y la plaza de Gendarmermarkt están los almacenes Lafallette y otras dos galerías comerciales en las otras dos manzanas. Un lugar ideal para hacer compras costosas o para descansar en sus cafés.

La torre de comunicaciones, pero en chocolate
A la tarde hemos pasado un rato delicioso en el Amphitheater que hay al lado del parque Monbijou y que ya hemos mencionado en otra entrada anterior. El anfiteatro es una pequeña delicia, que no se sabe muy bien como se mantiene en pie, pero que da un marco con un algo de mágico a las actuaciones que presenta los lunes. Hoy ha tocado la Gipsy Restaurant, un cuarteto con dos guitarras, un bajo y un batería que nos ha encantado, a nosotros y a todo el público que llenaba el lugar, con su música alegre y muy bien interpretada. Además las veladas las complementa con una auténtica kermesse junto al río, con música, baile y cervezas, en un ambiente muy animado que recuerda el ambiente de los años veinte.


Los Gipsy Restaurant

La kermesse en Monbijou

Hemos cenado en el Ampelmann restaurant. El Ampelmännchen es “el hombrecillo del semáforo” que se utilizaba en la república Democrática Alemana (la del Este, la comunista, para que me entiendan los jóvenes) y que tras la unificación se ha convertido en icono turístico. Esta volviendo desde el Amphitheater hacia los patios, o hacia Alexander Platz, bajo las vías del metro. Una pizzería con buen producto, donde un arroz tandoori, una pizza, vino y un refresco han subido algo menos de 30 euros. Puede ser una opción pero no para los celiacos porque desconocen el tema.

El Ampelmann

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Berlín 29 de Julio. Mercadillos y la Berliner Dom

Mercadillo en Mauer Park

Mauer Plark, el robot era extraordinariamente habilidoso
La mañana la hemos echado de mercadillos. Teníamos previsto ir al que se instala a la orilla del Spree frente a la isla de los museos, pero como ya estuvimos en él el viaje anterior hemos ido al de Prenzlauer Berg, que se instala en Mauer Park. Con un tranvía hemos llegado con facilidad pero el mercadillo ha sido un fracaso. Tenderetes de bisutería artesana, algo de ropas y mucha chatarrería. Daba la impresión de que había cajas llenas de objetos absolutamente dispares e inservibles que iban i venían al camión en cada mercadillo y que llevaban haciendo ese inutil trasiego años y años. Yo creo que alguno de los feriantes sufren el Síndrome de Diogenes, pero que con tantos años de la misma rutina nadie se da cuenta. Además es suelo es de grava y había llovido un poco, por lo que había charcos que hacían impracticables algunas zonas. Así que hemos salido rápido y, después de ver un divertido robot que manejaba su autor en la calle, nos hemos ido hasta el mercadillo de Tiergarten, en la Avenida del 17 de Junio. Pensábamos oir de paso el concierto del carillón de Tiergarten, que según nuestra desactualizada guía da un concierto a las 14 horas de los domingos, pero no ha habido tal concierto y en cambio eso nos ha obligado a dar un buen paseo hasta el mercadillo. Lo bueno del paseo es que Tiergarten es precioso. Del mercadillo hablo por referencias de Carmen, ya que yo me he refugiado en la terraza del bar de un hotel, y desde luego los puestos eran de mayor calidad, con una amplia presencia de anticuarios con libros, muebles, cuadros, etc. Aunque a nosotros nos ha costado un buen paseo es muy fácil llegar, está junto a la estación de metro deTiergarten.

El carillon

El parque, precioso

La Casa de las Culturas del Mundo, en Tiergarten

Por la tarde-noche nos hemos acercado a la Berliner Dom, La catedral luterana de Berlín, para oír el clásico concierto de verano, esta vez con el atractivo de que el solista era la trompeta. El concierto para olvidar pero la catedral me ha llamado la atención, ya que te sientes en un templo católico, una única nave con su enorme bóveda, y de repente ves que las estatuas que hay alrededor de la base de la cúpula no son de San Cristobal o de San Pedro, sino de Lutero, de Melanchton o de Calvino, entre otros personajes para mi desconocidos.

La cúpula de la Berliner Dom

Lutero

Berliner Dom, la catedral luterana.
Para cenar nos hemos acercado a Hackesche y hemos tomado unas tapas en el YoSoy tapas-bar. No cabe duda de que los bares españoles están por todas partes pero desde luego en este no hemos acertado. Como ejemplos el pincho de tortilla demasiado hecha, unos dátiles con tocino (que estaban buenos) y unos champiñones al ajillo que sirven como tapa fría, como las gambas al ajillo, y una amplia oferta a la que le falta mucha gracia para ser atractiva. Está en la misma Roshentales Strabe, nº 37, junto a los patios.




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domingo, 2 de septiembre de 2012

Berlin 28 de julio. Visita al Reichstag y cena en el Sony Center


La cúpula y a la derecha la luna

La portada

El Reichstag envuelto por Christo
puede verse que no existía la cúpula
Por la tarde-noche, a las 9,30, ha tocado la visita el Reichstag. En el viaje anterior no entramos porque las colas eran disuasorias. Pero han cambiado de táctica y ahora te has de registrar para entrar. Puedes hacerlo por Internet, pero la página funciona muy mal (incluso la persona que nos atendió lo admitió) o bien directamente en una pequeña oficina (un container acondicionado) enfrente del edificio. Es necesario para registrarte presentar un documento oficial, incluido el carnet de conducir. El problema es que entre la espera y el registro, si hay poca gente, pueden ser casi una hora. Después del control de seguridad se sube la escalinata de acceso a la portada principal que, como otros muchos parlamentos, es de estilo neoclásico. En el frontispicio la inscripción "Den Deutscher Volke", Al Pueblo Aleman (aunque en google traslator insiste en traducirlo por El Aleman Volke). Un ascensor te sube a la terraza donde nace la cúpula de Foster (malas lenguas dicen que se parece sospechosamente a la que diseñó Calatrava). Hay audioguías gratuitas en español. Puedes dar una vuelta por la terraza, y ves todo Berlín, puedes tomar algo en el café, puedes ver una exposición de fotos que cuenta la historia del Reichstag, incluyendo el incendio por los nazis o el envoltorio que montó Christo antes de que construyeran la cúpula pero sobre todo puedes ver la cúpula, toda ella de cristal, en cuyo interior hay una especie de cono invertido (o de cucurucho de helado) cubierta de placas de espejo que dirigen la luz hacia la Cámara de Sesiones, que está en la planta baja. Una rampa te permite subir fácilmente hasta el punto más alto de la cúpula, que está abierto al exterior. Parece que en la restauración del edificio se han utilizado diferentes tecnologías que hacen que toda la energia que utiliza sea de fuentes renovables.Es una visita que vale la pena.
La cúpula del centro Sony desde el Bundechstag





La Puerta de Brandemburgo desde el Reichstag

Finalmente hemos ido a cenar al Sony Center, en la Potsdamer Platz, a Corroboree , un australiano con una buena terraza donde hemos cenado queso feta rebozado con ensalada y salsa de piña, steak de canguro (tierno y soso) con verduras y una patata asada con crema, un postre de tarta de fresas silvestres, un vaso de vino blanco y medio litro de Mirinda por 35,70. Sin más, tiene a su favor lo exótico de la carne (también hay cocodrilo) y lo agradable de la terraza, y los platos son muy correctos. En los sillones de la terraza hay mantitas para cuando cae la noche, y desde luego a las 11 de la noche se agradecen. Recomendable cuando se está por la zona.

Autobús 200, con un conductor que ya había arrancado y ha parado de nuevo para esperarnos, y a casa, que es la una de la madrugada.

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